El gigante aeroespacial de Elon Musk volvió a posponer el lanzamiento del vuelo 13 de su nave Starship desde las instalaciones en Boca Chica, Texas. El responsable esta vez no fue un fallo técnico ni un problema de ingeniería, sino algo mucho más impredecible: el clima. Las condiciones atmosféricas desfavorables obligaron a los equipos de SpaceX a tomar la decisión de aplazar la misión y reagendarla para el viernes en la tarde.

Lo interesante es que este contratiempo no se quedó solo en la pista de lanzamiento. Las acciones de la compañía también sintieron el impacto, registrando una caída notable en el mercado tras conocerse la noticia. En el ecosistema cripto y tech, cualquier movimiento que involucre a Musk genera ondas que se sienten rápidamente en los portafolios de los inversionistas.

Para quienes siguen de cerca el avance del programa espacial y su relación con el mundo de las inversiones tecnológicas, este episodio recuerda que hasta los proyectos más ambiciosos del planeta dependen, a veces, de que simplemente no llueva.