Elon Musk lo volvió a hacer. El pasado sábado, el dueño de X publicó un simple video de un mapache en su cuenta y, sin decir nada más, desató una locura en el mercado de las memecoins. JIMOTHY, un token basado en la red de Solana que tiene como mascota precisamente a ese animalito, se disparó un 331% en cuestión de horas.

Lo curioso es que Musk ni siquiera mencionó la criptomoneda directamente. Bastó la imagen del mapache para que los especuladores conectaran los puntos y empezaran a comprar sin parar, inflando el precio de forma explosiva.

Este episodio no es nuevo. Ya hemos visto cómo un cambio de foto de perfil o un mensaje críptico de Musk en X puede mover millones de dólares en activos digitales casi al instante. Los traders más avispados tienen su cuenta monitoreada las 24 horas precisamente por eso.

La situación deja una reflexión importante: en el ecosistema cripto actual, la narrativa y la viralidad pueden pesar tanto —o más— que los fundamentos técnicos de cualquier proyecto.