Desde el 6 de noviembre, decenas de venezolanos que usan la aplicación financiera Kontigo están viviendo una pesadilla: sus fondos están bloqueados y no pueden hacer retiros. Las denuncias se dispararon en X durante esos días, con usuarios frustrados compartiendo capturas y reclamando respuestas que, hasta ahora, no llegan con claridad.

Lo que más preocupa no es solo el bloqueo en sí, sino la falta de comunicación por parte de Kontigo. La empresa no ha dado una fecha concreta para restablecer el servicio completamente, dejando a sus clientes en un limbo sin saber cuándo podrán acceder a su propio dinero.

Esta situación refleja una realidad que se repite con frecuencia en Venezuela, donde la inestabilidad financiera y tecnológica golpea duro a quienes intentan manejar sus recursos digitalmente. Para muchos, las apps fintech son una tabla de salvación ante el sistema bancario tradicional, y cuando estas fallan, el impacto es directo en el bolsillo y en la vida cotidiana.

Por ahora, los afectados siguen esperando soluciones concretas.