Visa, una de las redes de pagos más grandes del planeta, confirmó en su llamada de resultados del tercer trimestre que las stablecoins ya no son un experimento para ellos: son parte del núcleo de su estrategia. La compañía destacó su apuesta por OpenUSD, un estándar abierto para dólares digitales, y adelantó que está trabajando en soluciones de comercio potenciadas con inteligencia artificial. En otras palabras, Visa no está mirando desde afuera cómo cambia el sistema financiero.

Este movimiento tiene peso real. Cuando una empresa que procesa billones de dólares al año le mete ficha a las stablecoins, el mensaje es claro: los activos digitales estables ya cruzaron la línea entre la especulación y la infraestructura financiera seria.

Para Colombia y el resto de Latinoamérica, esto importa mucho. Las stablecoins han servido como refugio frente a la devaluación y como herramienta para enviar remesas más baratas. Que Visa respalde este ecosistema le da legitimidad, abre puertas regulatorias y puede acelerar la adopción en mercados donde la bancarización sigue siendo un reto pendiente.