XRP lleva varios días sosteniéndose justo encima de los 1.13 dólares, y aunque el gráfico técnico sigue pintando un panorama favorable para los compradores, hay señales que no se pueden ignorar. La estructura alcista está intacta, sí, pero el retroceso que arrancó desde el 21 de julio ha estado recortando terreno de forma silenciosa.
Lo curioso es que esa caída no ha venido acompañada de ventas masivas ni pánico generalizado. Todo parece ordenado, casi demasiado tranquilo. Y precisamente ahí está el detalle: cuando el mercado cae sin escándalo, a veces es porque el dinero grande ya está saliendo sin hacer ruido.
Los ETF de XRP, que en su momento generaron mucho entusiasmo, están mostrando una demanda institucional más tibia. Los flujos de capital no están empujando con la misma fuerza de semanas atrás, lo que pone en duda si el soporte actual es sólido o simplemente está aguantando por inercia.
La pregunta que queda en el aire es si los charts y el dinero grande van a terminar contando la misma historia, o si uno de los dos está equivocado.