El XRP de Ripple está pasando por una semana para el olvido. El token llegó a tocar los $1.01, un nivel que puso a más de un inversionista a sudar frío, antes de recuperarse levemente hasta los $1.04. Aunque el piso del dólar aguantó, la situación sigue siendo tensa y XRP se corona como la criptomoneda con peor desempeño semanal entre las grandes del mercado.

El principal dolor de cabeza viene del lado regulatorio en Estados Unidos. La CLARITY Act, una ley clave para definir cómo se clasifica el mercado cripto en ese país, se quedó trabada en el Congreso y su votación se pospuso hasta septiembre. Esa demora le genera mucha incertidumbre al ecosistema de Ripple, que depende en buena medida de la claridad jurídica para avanzar con sus acuerdos institucionales.

Por ahora, el soporte psicológico del dólar está cumpliendo su trabajo, pero los inversionistas saben que cualquier noticia negativa desde Washington podría volver a poner ese nivel a prueba. Septiembre será un mes decisivo para XRP.