El token de Ripple está mandando señales contradictorias que tienen a más de un inversor rascándose la cabeza. Por un lado, el número de nuevas billeteras creadas para guardar XRP alcanzó uno de sus picos más altos en lo que va del año, lo que normalmente sería una señal de que más gente está entrando al activo con ganas de quedarse.

Pero ahí viene el pero: los compradores estadounidenses están frenando el acelerador. Tanto en Coinbase como a través de los ETFs spot disponibles en ese mercado, la actividad viene cayendo de forma notoria. Esa diferencia entre el crecimiento de wallets y la caída del apetito gringo es lo que tiene al XRP atascado alrededor de los 1.25 dólares, sin fuerza suficiente para romper hacia arriba.

En el último mes, la moneda acumula una pérdida cercana al 16%, y el mercado no tiene todavía una lectura clara sobre si esto es un piso o apenas el comienzo de una corrección más profunda. La incertidumbre manda por ahora.